Por “agujetas” o dolor muscular tardío se entiende el dolor que aparece en regiones musculares sometidas a esfuerzo, horas después de la finalización del ejercicio, alcanzando su máxima intensidad, generalmente, entre las 24 y las 72 horas. Normalmente se acompaña de una ligera tumefacción, disminución del rango de movimiento articular, rigidez y pérdida de fuerza (Armstrong 1990).

A lo largo de las últimas décadas, han ido apareciendo algunos mitos en lo que respecta al origen y los remedios para las agujetas en el deporte. A continuación enumeramos algunos de los más relevantes y que mayor repercusión han tenido:

  1. Ácido Láctico: en un principio se pensó que las agujetas eran resultado de la cristalización del ácido láctico. Actualmente, la ciencia nos lleva a pensar que dichas agujetas son fruto de pequeñas roturas en las fibras musculares.
  2. Agua y azúcar: otra de las creencias que se tenía, era que para eliminar esta cristalización del ácido láctico debíamos de tomar azúcar disuelta en agua. En la actualidad, se recomienda una actividad aeróbica muy suave en la que se trabajen grandes grupos musculares.
  3. Estirar: a pesar que los estiramientos pueden ser beneficiosos en multitud de situaciones. Es cierto que no evita que aparezcan agujetas.
  4. Agujetas es signo de entrenar bien: existe la creencia que si no tienes agujetas después de un entrenamiento, es porque no lo has realizado correctamente. Algo que consideramos erróneo, ya que si aparecen es causa del sobreentrenamiento. Por otro lado, no debemos preocuparnos si aparecen cuando trabajamos un músculo que normalmente no estamos acostumbrados a activar o si entrenamos después de un tiempo de inactividad.
  5. Agujetas desaparecen con antiinflamatorios: no es cierto que desaparezcan las agujetas, pero sí que estos medicamentos consiguen aliviar el dolor.

La mejor manera de prevenir la aparición de agujetas es mediante la adecuación de las cargas de entrenamiento a las posibilidades de cada uno. Es recomendable ponerse en manos de un profesional para que guíe y oriente nuestro entrenamiento de forma correcta, y de esa forma evitar todo tipo de riesgos.

Bibliografía:

Armstrong RB (1990) Initial events in exercise-induced muscular injury. Med Sci Sports Exerc 22: 429-435

By: D. Juan Francisco Cara Muñoz.